Ejercicio 2: sobre la ciencia

Me gustaría compartir algunas ideas personales sobre el concepto de ciencia.

El primero es sobre la etimología del término, que procede del latín Scientia, conocimiento, que proviene del verbo latino scire (conocer). En 1611 Cobarrubias la definía como «el conocimiento cierto de alguna cosa por su causa» y la Real Academia pluralizó , en 1719, causa y agregó «principios». A primera vista parecería una definición bastante actual pero tiene una profunda diferencia epistemológica con respecto a lo que entendemos hoy en día.

La diferencia está en lo que se acepta como causa y principio, esto es, en dónde recaen las bases sobre los que se sostiene el conocimiento científico. La diferencia fundamental es la inclusión de la experimentación como ÚNICA prueba para la validación de estas causas y principios. La construcción de lo que hoy llamamos ciencia se basó fundamentalmente en desplazar los fundamentos del conocimiento hacia la validación experimental. Atrás quedaron, para muchos, los dogmas de la iglesia o argumentos de autoridad tales como citas a la biblia o a tratados de los «padres fundadores» o a cualquier otra autoridad pasada, como Tomás de Aquino, Platón o Aristóteles.

Para Newton, que fue un hombre profundamente religioso, no fueron gran obstáculo sus creencias para establecer las bases teóricas de la física por los próximos dos siglos y lo hizo basándose en experimentación propia (óptica) o ajena (ley de la Gravedad).

Basado en este principio, el resultado experimental como centro (y siguiendo a Richard Feynman) considero que es completamente desacertado el auge del término «Ciencia» + «adjetivo» para nombrar diferentes ramas del conocimiento: «Ciencias Sociales», «Ciencias Humanas» (como si las Ciencia no fuera una creación únicamente Humana), «Ciencias Políticas», «Ciencias Económicas», «Ciencias de la Información y Comunicación», «Ciencias Jurídicas», «Ciencias Cinematográficas». Lo que ocurre, a mi entender, es que el desarrollo técnico que ha sido permitido por el desarrollo científico, junto a cierto positivismo, ha generado, por un lado, un cierto «complejo de inferioridad» o un «deber ser» en las otras disciplinas; y por otro, un cierto menosprecio en la mentalidad general de lo que «no es ciencia».

No se es menos por estudiar Historia, Literatura, Antropología o Derecho, Arte, Música, Filosofía o Matemáticas (Feynman no las concideraba una ciencia puesto su objeto de estudio es puramente abstracto y no es posible «experimentar» con él). Existen campos de estudio en los que el experimento, o bien no es posible, o bien no es fundamental para probar, digamos, «lo correcto» de un desarrollo.

¿Cómo se puede medir o evaluar, experimentalmente, la calidad de un soneto? ¿O si cierta interpretación de algún proceso histórico es correcta?¿O si una película es buena? A la hora de analizar cualquiera de estos campos el asunto es muy espinoso, pero me parece que depende, fundamentalmente, de la inteligencia y el conocimiento, individual, del público.

Así que invito a dejar de «cientificar» todo y regresar a las Humanidades, El derecho, La Política, El Cine, la Economía (que definitivamente no es una ciencia, y menos exacta, como muchos economistas neoliberales afirman, aspiran y pretenden).

Agrego aquí el gráfico de la frecuencia del uso de los términos «Human Science» y «Ciencias Humanas» en los corpus de inglés(2012) y español(2012) disponibles en Google Books. El espectacular crecimiento en ambos idiomas, en el mismo periodo (después de la II Guerra Mundial), coincidente justamente con el boom de la tercera revolución industrial no me parece gratuito ni una simple coincidencia.




2 comentarios sobre “Ejercicio 2: sobre la ciencia

  1. Interesnte. Muy personal. No está de más leer la información que se sugiere sobre los temas.
    Es fácil discrepar del uso extremadamente reduccionista de la palabra «ciencia» que invitas a usar de la mano de Feynman

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  2. Por supuesto que se puede discrepar, como concepto humano «ciencia» no está sujeto a ningún tipo de ley que lo escriba en piedra. Sin embargo, como notablemente escribió Cervantes «[…] la lengua, sobre quien tiene poder el vulgo y el uso.» (Quijote, II,43), en el lenguaje cotidiano, ¿qué piensa la gente si, por ejemplo, le pides que se imagine un a un grupo de científicos? o ¿cuáles son las características comunes a la «novela de ciencia ficción» y que lo hacen diferente de la «novela histórica»? ¿Qué nombre responde la gente cuando se le pide que dé el nombre de un científico? O para no ir tan lejos ¿Cuáles son los tópicos de «Ciencia en el bar»? ¿Esperan los asistentes encontrarse, por ejemplo, con un antropólogo, psiquiatra o director de cine?

    En el lenguaje «cotidiano» el término ciencia se utiliza, en muchos casos, como un legitimador discursivo: «de acuerdo con un estudio científico» o «un nutrido grupo de científicos» o «como afirman un prestigioso grupo de científicos». El falaz argumento funciona porque lo que la gente lo que tiene en la cabeza es una idea de ciencia fundamentalmente relacionada con física y, en menor medida (creo yo), química, bioquímica y demás campos de estudio con laboratorios (digamos ciencias naturales): disciplinas «precisas», «complejas», «difíciles»; si además le sumamos el uso de las matemáticas el plato está listo.

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